El autoconsumo de energía fotovoltaica resulta muy eficiente, y permite ahorrar en la factura eléctrica. Por eso cada día más hogares e industrias se deciden por esta opción de autoabastecimiento a largo plazo.


El autoconsumo fotovoltaico y su funcionamiento


El autoconsumo consiste esencialmente en generar tu propia energía eléctrica para consumirla en tu vivienda o en tu negocio. Si esta generación se realiza mediante placas solares, el
autoabastecimiento es fotovoltaico. El aprovechamiento de la energía solar es una tendencia cada vez más extendida, en el marco del estímulo de las energías verdes para combatir el cambio climático. Se trata de una opción idónea en España, donde contamos con 300 días de sol al año y una fuerte radiación solar. Ello garantiza la producción de energía casi constante durante todo el año. El modo en que funcionan las instalaciones fotovoltaicas no es tan complicado como puede parecer. La energía del sol se proyecta en las placas solares, que son capaces de transformar esa energía en electricidad.

Una energía eléctrica que es de corriente continua y que se transforma, gracias a los inversores, en corriente alterna. En ese momento pasa a ser válida para el autoconsumo.


La instalación de placas para el autoconsumo fotovoltaico


Por lo general, las empresas ofrecen tres posibilidades para realizar esta inversión.
1. El alquiler (o renting). Tiene la ventaja de que no requiere una inversión inicial. La empresa
instaladora es la propietaria y se encarga de su mantenimiento, a cambio de lo cual cobra una cuota mensual. Esta cuota es proporcional al tamaño de la instalación e inferior al ahorro que se genera, por lo que el usuario rentabiliza el equipo desde el principio. Al finalizar el contrato de alquiler, el usuario pasa a ser el propietario de la instalación sin haber realizado un pago inicial.
2. Financiación. Al adquirir el sistema de autoabastecimiento fotovoltaico, este se puede financiar
normalmente hasta en un plazo de ocho años a tipos de mercado.
3. Pagar íntegramente. Hacer el pago al principio es la opción más rentable, ya que es preciso amortizar una cantidad menor que con financiación. 


Los distintos tipos de autoconsumo fotovoltaico


El autoconsumo residencial. Puede estar conectado a la red eléctrica o aislado. En el primer caso, la instalación debe tener dos conexiones: una a la red interna de la vivienda y otra a la red externa de distribución. Cuando el autoconsumo es aislado, la red interna de la vivienda está desconectada de la red externa de distribución. Esto exige disponer de baterías para el almacenamiento de la energía, para que la vivienda no se quede sin suministro. Los excedentes de energía generada sobre la consumida se pueden verter a la red, si el autoconsumo es conectado, o almacenar en baterías, si es aislado. También es posible que la instalación para autoconsumo sea compartida entre varias
viviendas o una comunidad de vecinos.


El autoconsumo industrial o para empresas. En este caso las instalaciones fotovoltaicas de las
empresas se diferencian de las residenciales por ser de un tamaño superior y por un patrón de
consumo energético distinto.

Las ventajas del autoconsumo solar

La ventaja principal, sin duda, es el ahorro que genera la instalación de placas solares. Con los excedentes que se vierten a la red, la inversión en las placas solares se puede amortizar en unos pocos años.
Además, también se puede escoger la tarifa de discriminación horaria, como en el consumo
tradicional. Con ello se obtienen precios diferenciados de la electricidad según la hora del día. Y, así,
se puede llegar a obtener hasta un 50 % de reducción en la factura eléctrica.
Por otra parte, tras el anuncio del Gobierno de la entrada en vigor de las nuevas tarifas eléctricas
para junio de 2021, muchos consumidores se preguntan cómo va a repercutir este cambio en su
factura de la luz. Las nuevas tarifas establecen una discriminación horaria en 3 franjas (punta, llano y valle) para los consumidores domésticos. Y la opción más eficaz para controlar el consumo en este contexto es el autoconsumo solar, ya que se puede elegir cuándo consumir de la red general y
cuándo de la propia.
En general, el autoconsumo fotovoltaico puede alcanzar una rentabilidad anual entre el 10 y el 15 %, lo que permite amortizar la inversión en unos 7 u 8 años. Pero esto no es todo porque las comunidades autónomas conceden ayudas y bonificaciones a los que invierten en
paneles solares.
La energía obtenida del autoconsumo fotovoltaico se puede usar para cargar coches eléctricos, para el riego del jardín o para la depuradora de la piscina, por ejemplo. Y, en última instancia, el
autoconsumo solar permite cuidar del medio ambiente y luchar contra el cambio climático.


Ayudas y subvenciones de las administraciones públicas


Estas ayudas se enmarcan en el plan de transición ecológica, y también dependen de cada municipio y comunidad autónoma. La primera se establece sobre el precio de la instalación y se aplica proporcionalmente a su coste. Suele llegar hasta unos 4.000 euros y se puede desgravar hasta un 50 % del IBI durante 5 años.
Por su parte, el Impuesto de Construcción, Instalaciones y Obras (ICIO) se puede bonificar hasta en
un 95 %. Todo esto aumenta la rentabilidad de las placas solares, incentivando la producción
fotovoltaica para el autoconsumo.


Cuestiones técnicas: elementos que conforman la instalación y tipos de paneles solares


El sistema de autoconsumo consta de tres elementos esenciales. Son los siguientes.
El sistema de generación. Está formado por el conjunto de placas solares que captan la energía del sol a través de sus células fotovoltaicas.
El sistema de conversión y regulación. Incluye el inversor eléctrico y el regulador de carga. La
corriente continua que generan los paneles se transforma en corriente alterna y se estabiliza el flujo energético.
Los elementos auxiliares. Son el cableado, los aparatos de medición y protección, las baterías y un
generador, si está desconectado de la red.


En cuanto a los paneles solares más utilizados, son los monocristalinos y los policristalinos. Los
paneles solares monocristalinos son más eficientes, aunque un poco más caros. Además existen
placas solares térmicas y placas solares híbridas, que ofrecen los dos tipos de energía.


De cara al futuro esta tecnología resulta de lo más atractiva. Y es que las directrices europeas y
nacionales incentivan las instalaciones de autoconsumo para combatir el cambio climático.

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