La reducción del gasto de energía en la industria es una meta recurrente dentro del nuevo panorama de transformación digital. Para lograrlo, las empresas cuentan con nuevos recursos que les permiten, por un lado, mejorar su capacidad de medición del gasto energético y, por otro, blindarse ante las perturbaciones que causan daños a sus equipos o paradas obligadas en su producción.


¿Cómo se puede reducir el gasto energético en la industria?

La reducción del gasto en energía de una empresa pasa por aplicar, de forma sistemática, un plan de supervisión y sustitución de todos los aspectos que soportan ineficiencias.


Monitorizar y controlar los gastos

Los contadores inteligentes con telemedida se han convertido en una herramienta básica a disposición de asesores externos y del personal interno de las empresas para supervisar con precisión el consumo antes de que llegue la factura. El objetivo es mantener bajo control los tres parámetros principales de gasto: energía activa, potencia y energía reactiva. Luego, una vez estudiada la situación de partida, es posible configurar una serie de funciones para optimizar el gasto energético. Por ejemplo, el lanzamiento de alarmas ha demostrado ser muy eficaz para tomar consciencia de los puntos críticos que condicionan las variables principales comentadas. Además, esta clase de dispositivos no tiene un coste elevado. Eso sí, será necesario cambiar el antiguo contador por otro dotado de conexión a Internet o realizar mejoras en el equipo actual para permitir la telemedida.


Sustitución de luminarias e iluminación LED

La sustitución de luminarias, aunque es un proceso más costoso ya que afecta a todos los elementos de alumbrado, puede suponer un gran ahorro. Hay que poner especial atención a la renovación de los globos y puntos de luz exteriores sin reflector, que llegan a proyectar hacia arriba hasta el 30 % de su flujo. Además, el uso de lámparas asimétricas, en función de su posición, puede evitar el deslumbramiento y el aprovechamiento inadecuado de la energía. Finalmente, también podemos sustituir las lámparas halógenas por lámparas fluorescentes compactas en las luminarias pequeñas cónicas que estén empotradas, lo que limitará el consumo de 50W a unos 12 o 13. La iluminación LED nos permite reducir considerablemente el gasto, que en todo caso será mucho menor que cuando se usan bombillas tradicionales. En otro orden de cosas, la instalación de temporizadores y sensores que detectan el movimiento puede ser muy conveniente para ahorrar en luz en las empresas.


LinkShield: protección ante las sobretensiones

Linkshield es la solución de Linkener para ayudar a las empresas a reducir sus pérdidas derivadas de la mala calidad del suministro eléctrico. Se trata de un dispositivo que evita las paradas de producción asociadas a los cortes puntuales o microcortes, así como los daños en equipos electrónicos o industriales ocasionados por las sobretensiones. Básicamente es un escudo, como su nombre indica, que blinda nuestra red ante las perturbaciones más frecuentes. Y es que el coste total dentro de estas en el ámbito industrial de la Unión Europea se estima en unos 150 mil millones de euros, tal y como señala la European Energy Quality Survey.

¿Cuánto cuesta a las empresas europeas la mala calidad del suministro eléctrico?

La encuesta, llevada a cabo en el seno del viejo continente, arroja datos bastante significativos sobre el impacto económico de los fallos en en el suministro. Si hacemos un desglose por perturbaciones, los siguientes serían los costes anuales estimados:

Sobretensión transitoria: Entre 120.000 € y 180.000 €. 

Cortes de larga duración: Hasta 90.000 €.

Microcortes (servicios): Entre 18.000 € y 36.000 €. 

Microcortes (industria): De 7.000 € a 14.000 €.


Un caso flagrante

Dentro del marco de la encuesta se incluyen algunos casos puntuales que nos permiten hacernos una idea de la relevancia de un abastecimiento deficiente en la factura de la luz. Por ejemplo, una cadena de hipermercados con más de 100 puntos de venta a nivel nacional, y unos 100 empleados de media en cada centro, sufre una media de 2 horas anuales sin energía en cada establecimiento.

Pues bien, el coste de asumir estas interrupciones se situaría en los 4 millones de euros al año. Las mermas originadas en productos de tipo perecedero supondrían más de la mitad de esos costes, y el resto se atribuiría a la inactividad de los operarios durante los cortes de luz y a los gastos derivados de las tareas de mantenimiento. Y eso sin valorar otros gastos adicionales ni tampoco los costes de oportunidad, como pueden ser las ventas perdidas durante un apagón eléctrico.

Como hemos podido comprobar, la calidad del suministro eléctrico es determinante en la factura de la luz, por lo que es muy recomendable ponerse en manos de asesores expertos en la materia. Ellos detectarán los puntos críticos de ineficiencia y aportar soluciones novedosas basadas en la monitorización e instalación de equipos como Linkshield. Cabe señalar, a este respecto, que Linkener cuenta con gestores energéticos especializados en el plano industrial. Estos son capaces de diseñar un plan de ahorro energético en base a las características específicas de cada empresa.

 

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